viernes, 24 de agosto de 2012

Armas contra el olvido



Esperanza. ¿Tiene sentido tener Esperanza? Si no la tuviera, ya me hubiese muerto.

Hay días que parece que no tengo, toda acción me parece una pérdida de tiempo, a veneno dulce me sabe la Esperanza, casi la desprecio ante la rabia por tanta injusticia.
Y es en ese entonces que me doy cuenta, la recupero cuando sonrío por un logro, cuando lloro por la claridad del dolor ajeno, cuando siento que fluye en mí esta humanidad.

No sé que haría sin Esperanza, es una tarea diaria no perderla, es un arma contra el olvido.


Amor. ¿Tengo motivo para sentir Amor? Si no lo tuviera, ya me hubiese muerto.

A veces duele tanto la indiferencia, la ignorancia, la enfermedad,  la violencia… El mundo es horrible e inhabitable. Y es en ese entonces que me doy cuenta, lo recupero cuando sonrío por un logro, cuando lloro por la claridad del dolor ajeno, cuando siento que fluye en mí esta humanidad.

No sé que haría sin Amor, es una tarea diaria no perderlo, es un arma contra el olvido.

  
Dignidad. ¿Dignidad? Si no la tuviera, ya me hubiese muerto.

Pisoteada, indignada, maltratada, inculpada… Maldita Dignidad para algunos, Bendita Dignidad que me hace luchar cada mañana, que me levanta de la cama cuando la pereza, el conformismo y el aburrimiento de no ver más allá de mi casa me quieren atrapar.

No sé que haría sin Dignidad, es una tarea diaria no perderla, es un arma contra el olvido.

miércoles, 18 de julio de 2012

Nadie es perfecto


No, en serio, nadie es perfecto y siempre necesitamos de las demás personas para acercarnos a esa “perfección”, a mi modo de ver, la de ser mejores seres humanos: solidarios, comprensivos, empáticos, dadores de buenas energías y fuerzas para luchar por lo que es justo no sólo para nosotros sino para los demás también.  Justicia social.

Estos días más convulsionados me preocupan especialmente por nuestras imperfecciones: por la injusticia, el desconocimiento, la confusión, la… No hace falta que siga, ¿verdad?

Mi reflexión de estos días gira alrededor del dinero que ganamos por nuestro trabajo, de los beneficios laborales que tenemos, de las categorías profesionales, de los empujones y de los re-cortes (los de los derechos sociales y los de las calles).

Todo el mundo reconoce (sobre todo si ha tenido esa experiencia) el esfuerzo que requiere tanto el trabajo intelectual como el manual, sin embargo ¿qué se valora más? ¿por qué? ¿estamos de acuerdo?

Huelgas, manifestaciones, concentraciones, largas caminatas y recorridos, bloqueo de calles, golpes, discusiones, violencia, discriminación, indignación…

Unos sí y otros no. Los que protestan y los que quieren llegar a su trabajo. Los que sufren el retroceso de sus derechos y los que acumulan beneficios en detrimento de los demás, los que muestran, ocultan y confunden, los que manipulan (¿hay alguien que no lo haga?)

Creo que hay que valorar el trabajo, la dedicación y los resultados obtenidos, la búsqueda del beneficio de todos, porque cuando se hacen bien las cosas todos ganamos.

Quizás el problema es que hay personas que están ocupando un sitio sin cumplir estos requisitos. Esas personas deben ser reemplazadas por otras que sí satisfagan estas condiciones. Honestamente, no me importa si han pasado oposiciones o llevan 10 años en un puesto en el que ya no dan lo que hace falta para que la sociedad se beneficie.

Esto no significa que no deban ser recompensadas por su dedicación ni que no tienen lugar en otro sitio, al contrario. Todos pertenecemos a un lugar en el que no solo seremos más felices sino que además rendiremos mucho más. Pero ¿se puede elegir? ¿se nos facilita mejorar? ¿queremos hacerlo? ¿a alguien le importa? ¿esfuerzo de tod@s?

Llevo casi 1 año sin protestar en las calles. El trabajo me encontró a mí luego de varios años buscándolo y ahora, otra vez, vino a buscarme el desempleo.

¿Saldré a gritar que es injusto que yo no pueda ganarme el pan dignamente? Ni yo ni otras 5 millones de personas ¿Pensaré en ellas? Pensaré en que si encuentro un empleo estaré en peores condiciones que hace 1 año…

La verdad es que, a pesar de los argumentos válidos para salir a manifestar, es probable que no vaya mañana. ¿Por qué? Por falta de entendimiento y de esperanza. Me encanta que la gente lo haga, pero no me siento eficaz allí, ese no es mi sitio, debo luchar a mi manera, de esa forma sí podré construir un mundo mejor junto a otras personas que tengamos en común un estilo. Y me parece bien que sea así porque la lucha hay que hacerla desde diferentes frentes, en la calle y también en las letras…


He dicho muchas cosas o quizás no, seguramente me equivoco y seguramente por eso comparto mi reflexión, para que alguien exponga su opinión y así ser mejor.

sábado, 3 de marzo de 2012

No confíes en nadie

¿Qué tal estás? (da para pensar esta pregunta, hoy es casi filosófica)

¿Yo?  Reencontrando el sentido de la lucha. El origen de la pelea q es más complicado q el discurso. El fin mismo.

Bfff ¿qué es lo q realmente hay que cambiar? Modos y modelos, tipos y esencias, formas de concebir la vida.  (Asumo q hay q cambiar, basta con mirar el mundo injusto en el que vivimos).

Es más complicado de lo que aparenta sobre todo porque recaer en la cotidianeidad de la comodidad insensata consensuada y promovida por el entorno es un auténtico factor de riesgo. Aunque también es una oportunidad para fortalecer esta decisión de cambio.

Hay que ser conscientes de lo que hacemos porque la pregunta es ¿QUÉ QUEREMOS? ¿POR QUÉ? ¿PARA QUÉ? ¿CUÁLES SERÁN LAS CONSECUENCIAS?

Realmente no medimos las consecuencias o quizas sí, y ese es mi problema, que creamos, nutrimos y repetimos un sistema mundial caníbal. (Ya estamos comiendo de nuestra propia carne)

No confíes en nadie, no mires a los enfermos, no señales con el dedo, no seas marica, qué penita los pobres, me rompen el corazón los/as niños/as hambrientos, la guerra es una herramienta...

Discursos directos, indirectos... Extremos, siempre extremos.

¿Qué tal estás?

Sobre todo confía en ti.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Somos lo que tenemos

Nuestro alrededor está lleno de objetos. Algunos los heredamos, otros nos los regalaron y otros los elegimos, comprados o no, forman parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos y de nuestros deseos.

Las cosas son cosas, el valor se lo damos nosotros/as, porque la camiseta de la tienda es igual que la mía pero no lo es, porque no es la que usé el día en que te conocí ni la que manché esta mañana en el desayuno. 

El precio lo pone el "mercado", o hablando claro, los grandes capitalistas, allí no cuenta quizás tanto el valor personal como el social. 

Somos lo que hacemos y somos lo que tenemos porque, al fin y al cabo, llega un punto en nuestra vida que escogemos con lo que nos quedamos y con  lo que no. Al menos eso se supone, hay personas que desean "guardarlo todo". Pequeños y grandes, caros o baratos, lindos y feos (con lo relativo que es todo esto), lo importante es el valor.

Somos lo que tenemos y lo que no tenemos. Podemos definir una persona por sus pertenencias, por eso la importancia de las apariencias y de la  humildad, de lo que se parece un poco más a la "esencia" del ser. 

Regalar, comprar, encontrar, buscar, elegir, conquistar, descubrir... 

Somos lo que vemos, cuidado con el espejo y con el reflejo, no nos vayamos a equivocar. 


jueves, 17 de noviembre de 2011

Libres e independientes


Hablo de las asociaciones civiles, las que dan lugar a la participación popular, más allá de las características personales, ideológicas, religiosas, culturales, etc.

Hablo de la creación y fortalecimiento de Ciudadanía.

Cada una de las asociaciones tiene un nombre y un quehacer que las identifica.

Muchas veces sólo con el nombre de una agrupación somos capaces de reconocer su origen, sus fines y su orientación de cómo participan en la sociedad.

Otras, hay que acercarse y preguntar “¿A qué te dedicas?, ¿Esto es lo que yo quiero hacer?”. 

También puede pasar que del discurso a la acción haya una distancia demasiado grande y descubramos que ese no es nuestro espacio, no logramos identificarnos con él y lo terminamos abandonando.

Las asociaciones las podemos elegir. Sí, podemos. Porque las construimos nosotros, los seres humanos que queremos hacer algo por nuestro entorno. Les damos nombre, vida y buscamos o se acercan otras personas que comparten ese modo de entender el mundo, por eso son libres e independientes, porque las hacen quienes participan en ellas.

Pero como nacen, también mueren, porque no todo es color de rosa.

Al principio es una cosa, a medida que más personas participan se va diversificando y enriqueciendo el intercambio, creando otra dinámica, nuevas actividades, nuevas ideas y eso no le cae bien a todo el mundo, porque hay personas que se aferran al pasado o porque no ven que con los cambios que se han introducido se ha mejorado y que ahora esa asociación tiene vida propia.

Y como todo… Volver a preguntarse “¿Creo en esto? ¿Este es mi espacio?”

Las asociaciones nacen, mueren… o se fortalecen, se renuevan y VIVEN,  porque representan lo que somos y por lo que luchamos. Las asociaciones nos identifican tanto como nosotros a ellas.

¿Y tú, participas?

martes, 16 de agosto de 2011

Más por menos es igual a...

¿La multifuncionalidad quita empleos? ¿Nos vuelve más eficientes saber hacer tantas cosas? ¿Qué resultados tiene sobre el trabajo en equipo?

Las empresas piden cada vez más profesionales especializados en una materia que a su vez posean conocimientos adicionales. Estos pueden estar o no relacionados con la función principal por la que se contrata a una persona.

Planteándolo de esta forma parece que esto siempre ha sido así. Veamos: si estás en administración y eres alguien muy hábil puede que arregles un enchufe si hace falta.

Quizás la diferencia radica en que ese conocimiento adicional ahora tiene tanto peso como la función principal y debe aparecer reflejada en el curriculum. 

Sin embargo, algo no ha cambiado: te pagan lo mismo por hacer lo que tres o cuatro personas podrían hacer.

¿Cómo afecta esto a la productividad de una empresa?
¿Es más eficiente? ¿Obtiene mejores resultados?

El principio de esta nueva forma de concebir el trabajo parece ser  meramente económico (ahorrarse dos o tres sueldos) pero no tiene por qué serlo únicamente.

Razones como las que se usan para reemplazar seres humanos por máquinas ya se han utilizado. Hay que admitirlo: en algunos casos se ha mejorado la calidad de vida, en otros la ha empeorado.

Las consecuencias para las personas trabajadoras están claras: más esfuerzo, más horario laboral, menos equipo, menos dinero...

La reducción de coste en recursos humanos es un arma de doble filo: te ahorras dinero en suelos y te arriesgas a disminuir tus ventas porque las personas tienen menos dinero para consumir.

jueves, 29 de abril de 2010

Si todos fuesen alguien, nadie sería cualquiera

Hay un cuento (anónimo) sobre cuatro personas cuyos nombres eran:
TODOS, ALGUIEN, NADIE Y CUALQUIERA.

Había que hacer un trabajo importante y TODOS fue el encargado de hacerlo.
TODOS, estaba seguro que ALGUIEN lo haría.
Sin embargo, aunque CUALQUIERA podía haber hecho el trabajo, NADIE lo hizo.
Esto enojó a ALGUIEN, porque el trabajo correspondía a TODOS.
Pero TODOS, había pensado que CUALQUIERA haría el trabajo.
NADIE, se dio cuenta de que TODOS no iba a hacerlo.
De manera que el cuento termina con que TODOS le echó la culpa a ALGUIEN, cuando NADIE hizo lo que CUALQUIERA podría haber hecho.

....Si todos fuesen alguien, nadie sería cualquiera. 


Nota: una maestra nos dio esto cuando teníamos quizás 10 años, siempre lo tuve en mente, siempre tendría que tenerlo presente.